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La propaganda

La propaganda

El sábado pasado fui a una exposición en el Museo de Historia sobre la publicidad en exteriores, su historia, su función y el impacto que este modelo de negocio ha causado en la población mundial, algo que me pareció sumamente interesante, ya que la publicidad en sí ha movido masas y países enteros ante cierta causa.

La publicidad en exteriores comenzó a impactar a la sociedad de manera significativa desde el siglo XIII, cuando Gutenberg hizo su gran invento de la imprenta, un instrumento tecnológico que al final del día sirve simplemente para transmitir algún mensaje a audiencias más grandes en menos tiempo.

En los tiempos de Gutenberg, el mensaje que se quería transmitir era básicamente la supremacía de la iglesia y sus enseñanzas, mediante la utilización de textos pesados e iconografía impactante, que llegara hasta el alma de las audiencias, algo que desde el inicio funcionó de manera muy potente.

Con el paso del tiempo, utilizando texto e iconografía, comercios y empresas independientes comenzaron a operar publicitariamente para poder atraer a clientes a distintos establecimientos, tales como tabernas, hostales y establos para los caballos de los viajeros, dando pie, a su vez, a la industria hotelera y restaurantera, tan relevante y activa en nuestro siglo XXI.

El rol de la publicidad en exteriores tuvo un boom a mitades del siglo XIX, cuando la Revolución Industrial comenzó a proveer maravillas a la sociedad que antes eran impensables, sobre todo en la industria de la medicina, que ahora podía curar muchos de los males antes imposibles de tratar.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, las medicinas se anunciaban con publicidad en exteriores, utilizando imágenes muy gráficas y textos fuertes, apoyados por artísticas imágenes parecidas a las caricaturas, sin el morbo y la exageración de las dimensiones que vemos hoy en día en retratos de caricatura, un género que ralamente desprecio.

Estos anuncios se pegaban en las paredes de las calles o bien se utilizaba una botarga para caminar por ciertas zonas de la ciudad, donde comenzó el acto de segmentar la publicidad a niveles socioeconómicos al cual el producto quisiera impactar.

Fue también en la segunda mitad del siglo XIX, cuando la publicidad en los diarios comenzó a tomar gran fuerza y a impactar a enormes audiencias, afectando positivamente a la venta de muchos mercados e ideales, muchas veces también para apoyar a las decisiones del estado, como las innumerables campañas militares que los países europeos lanzaban, especialmente Inglaterra y Francia, cuyas crónicas de guerra cautivaron a gigantescas audiencias en casa.

Sin embargo, el impacto más fuerte de la publicidad fue sin duda durante las dos guerras mundiales, cuando se buscaba sembrar nacionalismo en Europa.

En mi opinión muy personal, la forma de publicidad en exteriores más impactante fue la propaganda Nazi, bajo el mando de Joseph Goebels, quien fue el ministro de propaganda, cine y cultura de Adolfo Hitler, cuyo diabólico ingenio también cautivaba.

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